Madrid, 11 de junio de 2010
Habida cuenta de que el Tratado de Lisboa estableció el 1 diciembre de 2009 un
nuevo marco de referencia para el desarrollo de la Unión Europea, situando entre sus
prioridades el desarrollo sostenible, la lucha contra el cambio climático, las políticas
favorecedoras del empleo y la lucha contra la exclusión social, así como reconocer por
primera vez al turismo entre sus competencias específicas.
Considerando que las instituciones de la Unión Europa y de sus países miembros
necesitan reforzar la vertebración de una comunidad europea cohesionada a nivel
social, económico y territorial, uniendo a sus ciudadanos más allá de las fronteras
nacionales.
Considerando que la Declaración de la reunión informal de Ministros de Turismo
europeos en Madrid en abril de 2010 enfatiza la importancia de propiciar el intercambio
de buenas prácticas y de información entre los países europeos, reforzando la
existencia de redes a nivel europeo, promoviendo el acceso al turismo de los
colectivos ciudadanos en condiciones de desventaja física o socioeconómica, y
resaltaron la necesidad de reforzar la imagen de Europea con políticas comunes
complementarias a las políticas nacionales, de promover la desestacionalización de la
oferta turística, y de fomentar la sostenibilidad social, medioambiental, cultural y
económica del turismo.
Considerando que es preciso cubrir las necesidades de movilidad diaria, deporte, ocio
y turismo con equipamientos y servicios diseñados para todos los ciudadanos, sin
exclusión, y que el progresivo envejecimiento de la población hace necesario afrontar
nuevos retos en la creación de ofertas de ocio y turismo que favorezcan la salud física
y psíquica en ciudadanos cada vez más longevos.
Teniendo en cuenta que la sociedad valora la preservación del patrimonio cultural e
industrial, mediante la reutilización con nuevos fines sociales de aquellas
infraestructuras y equipamientos que quedaron fuera de uso.
Teniendo en cuenta que las infraestructuras no motorizadas están alcanzando un
extraordinario desarrollo en Europa, especialmente en las últimas décadas, en
respuesta a una demanda creciente por parte de los ciudadanos de espacios
accesibles, seguros y atractivos para sus desplazamientos cotidianos, así como para
la práctica de actividades de ocio saludable y turismo activo.
Considerando que las Vías Verdes constituyen una parte sustancial de las
infraestructuras sostenibles europeas, y que los compromisos y demandas
establecidos respecto a las mismas en la “Declaración de Lille” del año 2000 se
mantienen vigentes y son más necesarios que nunca para la consecución de una Red
Verde Europea.
Considerando que la creación de vías verdes a lo largo de las últimas décadas en
diversos países europeos ha demostrado ser una estrategia favorecedora de la
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movilidad sostenible y el desarrollo rural, del turismo activo, del ocio saludable y, en
definitiva, de la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.
Teniendo en cuenta que las vías verdes facilitan los desplazamientos no motorizados,
contribuyendo así a reducir los nocivos efectos del tráfico automóvil en las ciudades,
en términos de ruido, contaminación y ocupación del espacio urbano.
Habida cuenta de que las vías verdes contribuyen a la conservación de la
biodiversidad y de sus ecosistemas asociados, ya que minimizan su impacto ambiental
al desarrollarse preferentemente sobre infraestructuras pre-existentes, garantizan el
acceso respetuoso de los ciudadanos al medio natural, y facilitan la puesta en marcha
de acciones de sensibilización y educación ambiental.
Dado que las vías verdes constituyen en sí mismas espacios abiertos y aptos para su
uso por parte de todos los ciudadanos, sin restricciones por cuestión de estado físico o
de condiciones socioeconómicas y son, por lo tanto, lugares de utilidad pública,
universalmente accesibles.
Puesto que la construcción de infraestructuras no motorizadas en Europa está
promoviendo el cicloturismo y el senderismo como fórmulas de movilidad sostenible y
accesible, poniendo en valor nuevos territorios para importantes sectores de
población, como son las familias, los jóvenes, las personas con discapacidades y los
ciudadanos en desventajas socioeconómicas.
Nosotros, participantes en la V Conferencia Europea de Vías Verdes, celebrada en
Madrid los días 10 y 11 de junio de 2010, reiteramos nuestra voluntad de que se
desarrolle una “Red Verde Europea” reservada a usuarios no motorizados, que
integre como elemento principal las Vías Verdes y, en menor medida, carreteras
con tráfico reducido y lento acondicionadas, que permita al mismo tiempo una
oferta tanto de itinerarios continuos de larga distancia, como de una malla local
para los desplazamientos y el ocio de proximidad, apoyándose sobre el
desarrollo de un conjunto de servicios que la haga atractiva, continua y fiable
(Declaración de Lille, 2000).
Pedimos, que se adopte con carácter general, la siguiente definición de Vias Verdes,
establecida en la Declaración de Lille, a los efectos oportunos y para el cumplimiento
de la presente declaración, que es la siguiente: “vías de comunicación autónomas
reservadas a los desplazamientos no motorizados, desarrolladas en un marco de
desarrollo integrado que valore el medio ambiente y la calidad de vida,
cumpliendo las condiciones suficientes de anchura, pendiente y calidad
superficial para garantizar una utilización en convivencia y seguridad a todos los
usuarios de cualquier capacidad física. En este sentido, la utilización de los
caminos de servicio de canales y de las vías ferroviarias abandonadas
constituye un soporte privilegiado para el desarrollo de Vías Verdes”.
(Declaración de Lille, 2000)
La Asociación Europea de Vías Verdes se compromete a actuar a favor de la creación
y promoción de una Red Verde Europea, para lo cual proponemos:
1.- La creación de líneas específicas de financiación para Vías Verdes en las diversas
instancias de la Unión Europea, de sus Estados, Regiones y entidades locales, así
como la inclusión de las Vías Verdes como recursos a potenciar en sus respectivas
estrategias y políticas.
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2.- La puesta en marcha de un Comité Consultivo sobre Vías Verdes en la Unión
Europea, encomendada a la Asociación Europea de Vías Verdes (AEVV), que
contemple entre sus acciones más inmediatas :
? El desarrollo y continua actualización de un Observatorio Europeo de Vías
Verdes, que permita establecer una metodología normalizada a escala europea
para supervisar y evaluar sus beneficiosos efectos socioeconómicos, y de toda
índole, sobre la población y sobre las economías locales.
? La creación de una plataforma para la puesta en común de conocimiento
técnico, experiencias y futuros proyectos en torno a Vías Verdes a escala
europea, que permita el intercambio de información entre expertos y
profesionales vinculados a estas iniciativas.
3.- La realización de una Conferencia Europea de Vías Verdes con carácter bienal,
organizada por la Asociación Europea de Vías Verdes, que permita evaluar el estado
de la cuestión, intercambiar buenas prácticas, y promover acciones coordinadas y
consensuadas entre todos los agentes interesados.
4.- La convocatoria de un Premio Europeo de Vías Verdes, promovido por la AEVV,
para reconocer y divulgar las mejores experiencias a nivel europeo.
5.- El desarrollo de plataformas nacionales de Vías Verdes para impulsar y coordinar
su creación, mantenimiento y promoción.
Para la consecución del objetivo de crear una Red Verde Europea, los firmantes de
esta Declaración solicitamos a la Unión Europea y a los Estados, Regiones y
entidades locales que la componen, en el marco de competencias y atribuciones
correspondientes a cada uno de ellos:
– Que promuevan la planificación, construcción y promoción de la Red Europea de
Vías Verdes, impulsando la coordinación entre los diversos niveles, comunitario,
nacional, regional y local, y la adopción de unos esquemas directores de actuación
territorial, priorizando la ejecución de los tramos de conexión considerados
estratégicos para la consecución de itinerarios de gran longitud.
– Que consideren a las vías verdes como instrumentos de la política europea para
promover los desplazamientos no motorizados al hogar, el trabajo, las escuelas y
los servicios.
– Que impulsen la armonización de normas de calidad en el diseño y la ejecución de
las Vías Verdes, así como en la señalización, para lograr la máxima coherencia en
el desarrollo de la Red y el establecimiento progresivo a escala europea de
certificaciones voluntarias de calidad turística en las Vías Verdes y sus
equipamientos anejos, que podría ser coordinado e impulsado por la Asociación
Europea de Vías Verdes.
– Que establezcan líneas de financiación permanentes para la planificación,
construcción, promoción y mantenimiento de las Vías Verdes, y promuevan la
consideración de las Vías Verdes por parte del sector privado a través de sus
estrategias de responsabilidad social corporativa.
– Que consideren las Vías Verdes como equipamientos estratégicos para la
movilidad a escala europea, por su indudable aportación positiva a las políticas
europeas de movilidad sostenible, incorporándolos en sus planeamientos y
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estrategias turísticas, y difundiéndolos por los medios más adecuados y accesibles
a los usuarios y profesionales de turismo.
– Que impulsen el conocimiento y utilización de las Vías Verdes por parte de la
ciudadanía, atendiendo a los sectores especialmente beneficiados por estos
recursos: población local, familias, jóvenes, personas con discapacidad,
ciudadanos con desventajas socioeconómicas.
– Que promuevan y financien la innovación, investigación y las tecnologías de la
información para la competitividad de una industria turística y todos los aspectos
relacionados con las Vías Verdes y la Red Verde Europea.
– Que contribuyan a divulgar el concepto de las Vías Verdes en aquellos territorios
donde existen infraestructuras lineales en desuso (vías de ferrocarril, caminos de
canales…) susceptibles de ser reutilizadas como Vías Verdes, preservando y
valorizando este patrimonio cultural histórico.
– Que promuevan en las empresas y entidades titulares de líneas ferroviarias y otras
infraestructuras de comunicación que están en desuso su preservación y
reutilización como itinerarios de comunicación no motorizados, impulsando con
este fin la realización de inventarios a escala europea.
– Que faciliten la intermodalidad de las Vías Verdes con otros medios de transporte
público, en particular por ferrocarril, autobús, ferry y transporte fluvial, impulsando
la movilidad no contaminante de los ciudadanos en sus desplazamientos
cotidianos, de ocio y de turismo.
– Que favorezcan la cooperación internacional en torno a las Vías Verdes con otros
territorios fuera de la Comunidad Europea, promoviendo la transferencia de
buenas prácticas y el intercambio de experiencias, así como la promoción turística
de las Vías Verdes europeas en otros mercados internacionales.
Madrid, 11 de Junio de 2010

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